"Que manía la de cargar." 

Detesto esas camionetas familiares, que por muy cómodas que sean, no lucen. Cargan más maletas que gente, y tienen tantas puertas que nunca sabes cual abrir.

Mi carro es un Peugeot rojo diminuto, cabemos mi cartera y yo; lo demás sobra.

Llegar en un deportivo da clase. Se botan a abrirte la puerta. Si vas despacio te ves con clase, y si andas rápido, pareces audaz.

-No vas a poder cargar nada, era el comentario de mis amigas, recién lo compré. -No cargo nada, era mi respuesta.

Con los años descubrí que andar sin cargar nos hace guapas. Por muy lindo, sexy y ceñido que fuera mi vestido; se opacaba cargando las dieciséis bolsas en las que llevaba mi pasado a cuestas.

Por mi lado seguramente pasaron sujetos increíbles, en los que nunca reparé por andar vigilando que nadie se llevara mis bolsas.

Varios me hablaron, pero tampoco los vi. Tenía los ojos hinchados de tanto llorar.

Cargaba de todo. Desde mi infancia, pasando por mi adolescencia, mis relaciones fallidas, hasta mi divorcio, y obviamente la despedida del jardinero.

Las cargué hasta que se rompieron, y en plena calle se regó todo. La gente observaba escandalizada esa cantidad de cosas inservibles, miraban a todas partes, esperando que loca las recogería.

Pasé de largo, como si en mi vida jamás las hubiera visto. Gritaban mi nombre, no querían quedarse tiradas, me llamaban con una voz tan indefensa implorando que no las dejará. Juraban no hacerme daño.

Pensé en recogerlas. Quizás habría regresado, pero sentí el sol en mis manos, unas manos al fin libres para acariciar la vida.

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Muchas bendiciones y gracias por leerlo.

Más historias en mi Blog http://www.mujersinequipaje.com ❤️😊❤️

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