“¿Qué tiene ella que no tenga yo?”



En cada clásico literario que he leído, no falta el galante caballero que le sonríe a más de una.


Y ahí estaba yo de nuevo en ese incómodo momento de mi vida.


Tan cabizbaja como de costumbre, tras encontrar mensajes para la Fulana que en definitiva no era yo.


Haciéndome mil preguntas. Y entre las mil que me hacía, me comparaba.


Comparaciones tan tontas y odiosas, en las que una y otra vez salía perdiendo.


Perdía ante el veredicto que yo misma me imponía.


Derrotada “continuaba” mis días.


Unos días que se caracterizaban por su “letargo”, pero como hasta el letargo tiene fin, como cuento en el primer libro que escribí, mi letargo llegó a su fin.


Entendí que esa vida que tanto detestaba, era mi vida. Y que era yo quien la vivía y cada día la escogía.


Me di cuenta que “la vida” cada día se quiere volver nuestra amiga. Y que “ella” tiene todo eso que a veces sentimos que nos falta para ser felices.


🙋🏻‍♀️ Aquí encuentras el primer libro que escribí, en el que cuento paso a paso lo que me sucedió, lo que aprendí y como cambié mi vida, tal y como tú puedes cambiar la tuya a partir de hoy



Un abrazo y gracias por compartir este Post con mujeres a las que puedas ayudar.

Tatiana

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