“Ni la única ni la última”.


Si de apariencia personal se trata, no siempre me he sentido cómoda.


Y cuando digo cómoda, hablo de “bonita”.


La relación que he mantenido conmigo misma, ha pasado por altibajos.


Altibajos que dependieron de la visión que tenía de mi misma.


Me inculcaron estándares que sin cuestionarme acepté.


Crecí convencida que el pelo largo te hace linda.


Los vestidos femenina.


Y las curvas seductora.


Eso y más puse en práctica durante mis años de casada, y en ocasiones, “fea me sentí”.


Curiosidades que recuerdo de esa época, “mi pelo”.


Por absurdo que parezca, evitaba a toda costa cortarlo.


Mis horas pasaban cepillando y alisando una interminable cabellera.

Me miraba al espejo imaginando, cómo me quedarían los mil cortes que hubiera querido hacerme, pero no me haría.


Y es que en mi mente pensaba, - si así, tan bien peinada, y no soy “la única”, con las greñas cortas seré “la última”.


Para nuestras salidas escogía incómodos vestidos, intentando reencontrarme con “mi sensualidad”.


Sensualidad que jamás aparecía y terminaba sintiéndome un tanto ridícula y absurda.


De los zapatos ni hablemos.


Amo y adoro caminar.


Quiénes me conocen saben que evito usar mi auto tanto como puedo, y me muevo andando.


Pero eso lo hago “hoy”.


Por años estuve en tacones muy muy altos, para quedar a “la altura”.


A la altura no sé ni de que.


Porqué terminé sintiéndome “minúscula”.


De mis famosas curvas ni hablemos.


Y lo digo en serio, porque por loco que parezca, yo adoro estar en “el hueso”.


Pero como el hueso no es sensual, por años me quede en las curvas.


Viéndome al espejo, siempre aparecía “esa extraña”, que horrorizada me miraba al no ser yo.


La disconformidad conmigo misma me llevó a entender que no hay estándares de belleza.


No hay nada que nos haga más lindas o menos guapas.


Y es que sin apenas darnos cuenta, nos convertimos en “Mujeres”.


Exuberantes Mujeres, que hoy pueden acomodarse y cambiar tanto cuanto quieran de su apariencia.


Aprendí que cada una de nosotras decide “que si y que no”.


Con que se queda y que remueve.


Y que es ese remover y conservar, el que hará que al vernos en el espejo finalmente nos reconozcamos.


Entendí que eso de intentar encajar en el estereotipo de alguien, para pretender ser “la única”, no se vale.


No se vale y está prohibido.

Porqué nos lleva al punto de ser “la última” en nuestra vida.


Nacimos para ser “nosotras”.


Las fenomenales y geniales Mujeres que se atreven a cambiar cuanto quieran.


💝💝💝


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Bendiciones y gracias por leerme.


Con enorme cariño,

Tatiana

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