“Mi pequeño arbolito lleno de presentes y grandes ausentes”.

Los vacíos me sientan bien. Si me visitas, no vas a reconocer mi árbol de navidad porque no es un árbol de navidad tradicional. Es una lamparita llena de ramas blancas a la que colgué cosas, prendí y aplaudí. Y cuando aplaudí, me aplaudí a mi misma. Al ver mi pequeño y extraño arbolito me di cuenta que no estaba lleno de regalos, estaba lleno de “mis presentes”. Y esos presentes se conformaban de mí, de quien soy, y en quien me convertí. Remando con una fuerza brutal pero con una calma increíble durante todo un año logré cambiar. Remé con tanta calma que mil veces creí no avanzar. Sin darme cuenta, esa calma trajo a mi vida “grandes ausentes” que para nada extraño. Las dudas, insatisfacciones, rabias, rencores y hasta sinsabores que me acompañaron otros años, se me volvieron “grandes ausentes” saliéndose de mi corazón. Por eso, este fin de año agradezco a todos los personajes que viven en mi imaginación. Se comportaron a la altura con las personas especiales que comparten mi vida real. Recuperé el afecto de “los grandes”, de “los invaluables”. Logrando la mejor relación que se puede tener con aquellos a quienes amamos. Por eso y más, este post va con enorme cariño y gratitud al padre de mis hijos. -Gracias por ayudarme siempre a ser una mejor persona-. Si te gustó mi post, escríbeme, y si te encantó y crees que le puede ayudar a alguien, me gustaría pedirte que por favor lo compartas. Muchas bendiciones y gracias por leerlo. ❤️😊❤️ Para más anécdotas personales, que llevan mensajes positivos, dale like y sigue mi página de "mujer sin equipaje". www.mujersinequipaje.com Lugar: Boquete ❤️😊❤️ #mujersinequipaje

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