“Me pasé la vida engañándolos”.


Estos somos nosotros, mis hijos y yo. Pasé la mayor parte de su infancia encargándome al 100% de ellos. Mi exesposo era vendedor viajero, y era más lo que estaba afuera que en casa. Nuestros limitados recursos no me permitieron educarlos como habría querido a nivel cultural. Por eso, encerrados en nuestras 4 paredes les escribía a mano, invitaciones a conciertos en “primera fila”, los vestía de gala y encendía “youtube”. Peleas, gritos o golpes, no hubo. Yo prefería la disciplina. Una disciplina tenue pero férrea. En casa, no tenían que “tender la cama”. En vez de eso, a partir de que cumplían 6, tenían que “alisar las sábanas”, eso sí, que les quedaran “bonitas” porque era para ellos mismos, les decía yo. Al perro no lo “atendían”, simplemente desde muy niños hacían “el duty”, que consistía en alimentar al animal y limpiar sus necesidades, pero no atenderlo. Cuando me aburrí de prepararles la merienda del Colegio, los reuní y les di la gran noticia de que podían prepararse lo que quisieran llevar al Colegio. Me faltó explicarles que tendrían que hacerlo con todas las frutas y legumbres que siempre compraba. Mi hija menor se entusiasmo, el mayor que ya entendía, le explicó que ahora yo no haría nada y ellos harían todo. Siempre había confusiones entre lo que ellos me decían y lo que yo entendía. A veces alguno decía, - tengo que lavar todos estos platos? Lo que era una pregunta, yo lo entendía como una cortes afirmación, así que para no cortarles nunca la inspiración, pues respondía con un OK. Un ok que se me quedó de por vida, solo que ahora se ríen diciendo que no entienden como siguen cayendo en mis trampas. A medida que crecían, cuando extrañamente se les metían ideas revolucionarias de hacer lo que les daba la gana, les explicaba muy calmadamente que no tenían “la razón”. Les dejé claro que cuando cumplieran la mayoría de edad, yo misma se las entregaría. Les advertí que eso de tener “la razón” es difícil, porque cualquier descalabro que decidan hacer con la vida, pues está bien, porque al fin y al cabo tienen “La razón” Hoy que mi hijo mayor ya es adulto y tiene “la razón”, volvemos a quedar los tres y solo los tres, entre nuestras 4 paredes, donde son ellos los que ahora me “engañan” para que pasemos nuestras horas en absurdas y emotivas sesiones de fotos, en las que más que poner a prueba tenebrosos maquillajes, lo que ponemos a prueba es el enorme amor que nos seguimos teniendo. ❤️😊❤️ Si te gustó mi post, escríbeme, y si te encantó y crees que le puede ayudar a alguien, me gustaría pedirte que por favor lo compartas. ❤️😊❤️ “Si te animas a adquirir mi libro, aquí te dejo el link”: https://www.amazon.com/gp/aw/d/B08651F29Z?pd_rd_i=B08651F29Z&ref_=dbs_s_def_awm_dirs_l_0&storeType=ebooks&qid=1585514365&sr=1-1-dbssearch-acs ❤️😊❤️ Muchas bendiciones y gracias por leerlo. Para más anécdotas personales, que llevan mensajes positivos, dale like y sigue mi página de "mujer sin equipaje". www.mujersinequipaje.com Lugar: #micasa #mujersinequipaje

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