“Los problemas nos saludan”.


Marina, en “Mujeres que compran flores” navega.


Yo no tengo barco, así que camino.


Entre tanto cambio y cambio, no se si mi periodo de adaptación ha sido rápido, lento, o simplemente no ha sido.


Y la verdad, poco me importa.


Eso de detenerse a pensar lo que es y lo que debió ser, es tirar “el tiempo” por la ventana.


Querer hacer cambios y esperar transiciones perfectas, es imposible.


Hablar de cambios es hablar de inicios, y los inicios se arrancan de cero.


Sin bases y a la deriva.


Sin saber que esperar.


Que es bueno o que es malo, pero con una sola constante, “los problemas”.


Esos temidos problemas son lo único real que nos espera en nuestros cambios.


Airosos nos saludan.


Levantan la mano muy alto, para asegurarse que “los vemos”.


En mi caso, son tan grandes, que pasarlos por alto es imposible.


No soy ciega.


Cortésmente les saludo.


Me miran de arriba abajo, como quien mide fuerzas.


Los muy tontos esperan que me les enfrente.


Estaría yo loca para perder mi tiempo tan siquiera pensando en ellos.


Así que hago lo que nunca falla.


Sigo caminando.


Me desplazó tan rápido, pensando solo en seguir, que poco a poco se me pierden.


He aprendido que entre más grandes son nuestros problemas, más pesados son.


Tan pesados, que gracias a Dios son “inamovibles” y anclados se quedan.


Entendí que aquí no hay que resolver nada.


Aquí solo hay que seguir, tal y como enseñó en el libro que escribí de Mujer sin equipaje: Y es que “el que la sigue, la consigue”.


❤️🙂❤️


Si quieres recuperar tú autoestima y aprender realmente cómo seguir adelante, lee mis libros de principio a fin, porque en ellos te enseñó a lograrlo:

https://www.mujersinequipaje.com/libro


📬Si sientes que le puede ayudar a alguna Mujer, te doy las gracias por compartirlo💌


Un abrazo y cientos de bendiciones.


Con enorme cariño,

Tatiana

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