“Las dudas no se cargan, se tachan”

Actualizado: 22 de jun de 2020


Despedir a quién se ama duele.


Y duele más cuando es él quien se aleja.


Tras media vuelta parte sin problema.


Se va sin mirar atrás.


Se va olvidando un pasado que para nosotras era todo, y para él pues ni existió.


Así partió “El Jardinero”.


Raudo, veloz y quizás hasta sonriente.


Se fue como quien va a estrenar “una vida”.


Las separaciones son injustas.


Tan injustas que la carga siempre va mal repartida.


Quién se queda lleva la peor parte.


No porque le dejen, sino porque es quien carga “las dudas”.


Interminables dudas que muy a diferencia de “las cosas”, no se pueden organizar ni repartir, porque no tienen lugar.


Pretender acomodarlas es imposible.


Se alimentan de la nada.


Crecen conforme pasan segundos.


Por experiencia sé el gran espacio que ocupan y el aire que nos roban.


Son tan apegadas que, a diferencia de las cosas, regalarlas se vuelve imposible.


Tan imposible porque cada quien carga, cuida, cobija y alimenta las propias.


Con “El Jardinero” fuera, lo primero que necesitaba era un lugar donde vivir.


Me sentía tan pesada, que literalmente no cabía en ningún parte.


No era yo sola.


A mí, se sumaban dos hijos adolescentes, que con tal de apoyar a su madre, se acomodarían.


No así mis “dudas”.


Mis “dudas” eran tan grandes, que no había lugar donde meterlas.


Eran tan gigantes que acabarían, más temprano que tarde, aplastándome.


Lo sabía porque hasta el aire me faltaba.


Y entre la asfixia y el respiro, pues la decisión es obvia.


Tenía que acabarlas.


No actúe precipitada.


Les di tiempo de salir, les mencioné un ultimátum.


Igual se quedaron.


Así que cargue artillería, y de la pesada.


Hice lo que nunca falla.


Tomé lápiz, papel, y escribí una lista.


Una lista de todo lo que no sabía si resultaría.


Con la lista terminada, me dediqué a hacer, sin tanto pensar en lo que pasaría.


Para bien o para mal, el solo hecho de “hacer” nos permite conseguí respuesta a todas y cada una de nuestras dudas.


-Que si sí podemos esto, o que si no podemos aquello, pasaran simplemente a ser dudas que un lápiz tachará sin compasión.


Porqué el hacer es lo que se traduce en seguir.


Y el seguir, necesariamente se convierte en lograr.


❤️🙂❤️


Si te encantó este post, y crees que le puede ayudar a alguna mujer, te doy las gracias por compartirlo.


Recuerda que estás en el mejor momento para dejar de cargar tú “equipaje emocional” y recuperar tú autoestima, por eso debes leer los libros que escribí:


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Muchas gracias y bendiciones.


Con cariño,


Tatiana

🙂❤️🙂


#mujersinequipaje


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