“La intolerancia camina sola”.


Al vino y al queso “el tiempo” no les hace.


Al corazón si.


Esto de andar de novia ha sido un aprendizaje.


Siento que estuviera participando en uno de esos concurso televisivos, en los que todos saben la respuesta menos yo.


Y es que en el tiempo que llevo sola, me dediqué a desaparecer “la tolerancia”.


La saqué de mi vida porque no la necesitaba.


Yo sola me dedicaba a reírme y hasta aplaudirme los chistes.


Hacia muy lo que me venía en gana, levantándome y acostándome sin pensar en “don fulano”.


Y ahora que amo a “don fulano”, pues me ha tocado andar con el termostato en la cartera vigilando que “la tolerancia” no llegue a cero.


Estar con nosotras mismas es genial.


Tan genial como amar a don fulano.


Depende de lo que queramos, y yo quiero amar.


Y porque quiero amar, he tenido que entender que en el noviazgo hay que subir el termostato de “la tolerancia” hasta que marque un tierno “cálido”.


Por difícil que parezca, hay que entender que las cosas no serán como “yo digo”, sino como ambos queremos.


Llegando al temido punto medio” de la conciliación.


Y que si queremos amar, hay que mantener tibio el corazón.


Entendiendo que caminando de su mano, poca importancia tendrá “quien tenía la razón”.


♥️🙂♥️


Si quieres recuperar tú autoestima y atreverte a tomar las decisiones que tanto quieres, suscríbete a mi Blog📝 para que te enseñe↙️

m/

📬Si te encantó este Post, y sientes que le puede ayudar a alguna Mujer, te doy las gracias por compartirlo💌

Que Dios te bendiga tan enormemente como hoy lo hace conmigo, al permitirme ser leída.

Con enorme cariño,

Tatiana



75 vistas0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo