“Entre presos e inadaptados, ahí quedé yo”.

Nací en los 70, me criaron memorizando y no pensando. Abrí la puerta y fue como entrar en “El país de las maravillas”, donde literalmente, por esas coincidencias mágicas e inentendibles, era “Alicia” quien ese día me tatuaría. Reconocer, aceptar y decidir lo que quería, gracias a Dios me tomó años. Años que me permitieron entender que las cosas no las hacemos cuando “queremos”, sino cuando estamos “listas ”. Años que extrañamente juntaron mil cosas en un solo día, mostrándome que estaba lista. Pasó el tiempo exacto para sellar mi piel con “la rosa de los vientos”. Una hermosa figura con la que curiosamente los marineros sentían la suerte de su lado. Imaginaban que el llevarla les permitiría llegar a dónde iban. Pará mí es igual. Soy el resultado de un millón de cosas que al final convergen en la magia de crecer. Cosas que me permitieron dejar muchos puertos con mis recuerdos a cuestas, para sentarme a desempolvarlos, organizarlos y finalmente contarlos escribiendo un libro. Hice un lugar no sólo en mi piel, sino en mi corazón para mí rosa. Aceptado ponerla en mi hombro, un hombro fuerte que me permitirá verla y seguir remando, aceptando que nunca me creí que “esas cosas” eran de presos e inadaptados. Pero sobre todo entendiendo cuando me susurra que, si es triste olvidar a dónde vamos, es mas peligroso no recordar de donde venimos. Porqué han sido esos recuerdos los que el corazón me prestó, y noche a noche se plasmaron en mil hojas sumando historias. Si te gustó mi post, escríbeme, y si te encantó y crees que le puede ayudar a alguien, me gustaría pedirte que por favor lo compartas. Muchas bendiciones y gracias por leerlo. Para más anécdotas personales, que llevan mensajes positivos, dale like y sigue mi página de "mujer sin equipaje". 🙂❤️🙂 www.mujersinequipaje.com ❤️🙂❤️ #mujersinequipaje

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