“El que nos mira tiene nombre”.


No tengo novio, ni amante. Tampoco me he casado de nuevo. “No todavía”, dirían los malintencionados de mis hijos. Estoy en una etapa de esas en las que salgo “solo conmigo”, y me la paso bien. Pero tengo admirador. Un admirador que me ha dado dos regalos. El primero, una plantita real, a la que yo no mate, ella sin agua murió. Mi segundo regalo fue otra plantita. La inteligencia en un hombre es importante, y mi admirador la tiene. Sé que la tiene, porque mi segunda plantita fue artificial. A mí admirador lo describo como un hombre de muy muy pocas palabras, y eso está bien. A estas alturas no queremos charlatanes. Pienso en mi pasado amoroso, y quizás, solo quizás, me quedaría sola toda una vida. Pero no creo que sea el caso. Lo sé porque aún recuerdo cuánto amo “esas miradas”. “Las indiscretas”. Esas miradas en las que no se dijo nada, y se habló de todo. “Esas”, las que se dan entre largos silencios. Miradas que recibimos, y las indiscretas de nuestras amigas preguntan - ¿quien es ese? Pregunta que lleva siempre la misma respuesta. Sonrientes y aún sonrojadas, decimos - "nadie”. “Nadie” no existe. El tal “nadie” tiene nombre. “Nadie” es el diminutivo con el que “de cariño” nos referimos al que tanto nos mira. Ese tal “nadie” es el que, de reojo y hasta fijo, cada que nos ve, nos recuerda lo lindas que estamos siempre. 🙂❤️🙂 Si te gustó este post escríbeme, y si te encantó y crees que le puede ayudar a alguna mujer, te doy las gracias por compartirlo. Recuerda que estas en el mejor momento para dejar de cargar tú “equipaje emocional” y recuperar tú autoestima, suscríbete a: https://www.mujersinequipaje.com/suscribirse-1 Muchas gracias y bendiciones🙂

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