“De amor no se vive, y para soltar el equipaje, hay que ordenar el bolsillo”.

La disciplina es hacer lo que nos toca, cuando nadie nos ve. Soy propietaria de un negocio de café. La moneda tiene dos caras. Yo escojo. Puedo ser “mi propio jefe”, o, puedo ser una simple empleada que cumple horarios, vive de un sueldo, y recibe órdenes. Elijo ser la empleada. Tengo un jefe que me puede exigir y despedir. Acepté recibir órdenes de un jefe imaginario, que me exige cumplir horarios extremadamente largos y agotadores, tener la producción del negocio al día, los inventarios organizados, manejar las ventas, limpiar y atender el área de cafetería. Hablé conmigo misma de mi situación económica, de las responsabilidades que debía afrontar tras el divorcio del padre de mis hijos. Me puse a mi misma en mi lugar. Soy una empleada que tiene las cuentas al día, no le debe a nadie, todo lo compra al contado, maneja con responsabilidad el dinero del negocio y tiene ahorros. Si hubiera elegido comportarme como jefa, quizás tendría la cabeza inflada de ego, y los bolsillos vacíos. Decidí no vivir del cuento, teniendo y costeando únicamente lo que podía pagar. Dejé de lamentarme cuando entendí que no podía tener todo en este justo instante. Escogí y priorice el orden en que vendrían las cosas. Me acostumbré a las exigencias de mi jefe, y a vivir con el salario que me asignó. A cambio, me ha convertido en una mujer disciplinada que vive económicamente independiente, y va aprendiendo a tomar decisiones cada día más sanas. Si te gustó mi post, escríbeme, y si te encantó y crees que le puede ayudar a alguien, me gustaría pedirte que por favor lo compartas. Muchas bendiciones y gracias por leerlo. Más historias en mi Blog http://www.mujersinequipaje.com ❤️😊❤️

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