"Casa por cárcel". 

En las democracias cuando el delito no es muy severo, al culpable se le da casa por cárcel. Mi vida personal varias veces fue la reconstrucción de un juicio con una que otra variable, donde yo cumplía varios roles. Me acusaba a mi misma cuando las cosas me salían mal. Declaraba en mi contra recordando miles de veces en que había fallado. Como Abogada era terrible, porque no me defendía, y como Juez implacable porque siempre me condenaba. No me podía meter presa, así que me daba casa por cárcel, recluyéndome de manera voluntaria en mi propia vivienda. No le contaba a nadie por lo que estaba pasando. Así evitaba que acudieran los días de visita. Hacia lo posible para que mi cautiverio fuera desagradable. Buscaba torturarme, amargarme y evitar a toda consta seguir mi vida de manera normal. Recluirse a los 20 puede resultar romántico y hasta conmovedor. Encerrarse con más de 40 es traumático y resulta perturbador. Por mí bien, y sobre todo por mi salud mental, entendí que en esta ocasión no me podía dar “casa por cárcel”. Alguien tenía que salir a trabajar, pagar las cuentas, aconsejar y apoyar a los hijos, maquillarse, pintarse las canas, salir a tomarse unos vinos, coquetearle al fulano ese que se ve tan bien, irse de viaje así sea a una esquina, donde nadie nos conoce a vivir una candente aventura, ahorrar para el auto de nuestros sueños, y miles de vainas más. Entendí que eso que nos parece el final, es realmente el comienzo de algo excitante que estamos por descubrir. Para leer más anécdotas personales que llevan mensajes positivos, dale like y sigue mi página de "mujer sin equipaje". Si te gustó mi post escríbeme, y si te encantó y crees que le puede ayudar a alguien, me gustaría pedirte que por favor lo compartas. Muchas bendiciones y gracias por leerlo. Lugar: Costa Maya en #mexico Más historias en mi Blog http://www.mujersinequipaje.com ❤️😊❤️ #mujersinequipaje

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