“Bueno señorita, el encierro terminó y el plan empezó”.

Eso de los cambios me pone las piernas a temblar, quizá por eso cuando se me vienen mejor me siento. -Esto si, esto no; lo que no me llevo regálalo, me decía mi hijo a finales de abril del año pasado. Su cuarto quedaba casi vacío, se mudaba unos meses a Oxford para luego vivir 5 años en Beijing. Hacia solo 4 meses que “El Jardinero” se había ido; ni bien me adaptaba cuando ya se me venía un cambio más. Me senté, respiré, y como no tenía ni idea de cómo seguir adelante, hice lo que mejor se hacer. Escribí. Me escribí una vida. La diseñe primero en lápiz y papel. Cogí a Tatiana y la convertí en la heroína de mi historia. La describí tal y como quería que fuera. La puse segura de sí misma, feliz, positiva y la llené de actividades. Le di la oportunidad que hiciera cuanta cosa quería, que se dedicará a lo que le gusta. La hice fuerte y decidida. Cuando terminé la historia le entregué su papel y mirándola al espejo le dije: Bueno señorita, el encierro terminó y el plan empezó. Leyó su historia y con el tiempo fue aprendiendo que “el plan” era vivir. Si te gustó mi post, escríbeme, y si te encantó y crees que le puede ayudar a alguien, me gustaría pedirte que por favor lo compartas. Muchas bendiciones y gracias por leerlo. ❤️😊❤️ Para más anécdotas personales, que llevan mensajes positivos, dale like y sigue mi página de "mujer sin equipaje". www.mujersinequipaje.com Lugar: decameron ❤️😊❤️ #mujersinequipaje

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