“Anaquel equivocado”. 

Me duele la espalda. Puedo dar una extensa cátedra explicando, que pasé horas horneando galletitas, y que además anoche me quedé hasta la madrugada encorvada como un tres escribiendo mi libro. Pero sería mentir. Me duele la espalda porque me puse en el anaquel que decía “sería, recatada y de su casa”. Y ahí me he ido quedando, hasta hace unos días que un caballero me regaló una plantita de menta, y amablemente me dijo, - Tatiana, ese no es tú anaquel. La plantita me puso a pensar que quizás, salir al recreo y jugar un rato hasta despeinarnos, no tenga nada de malo. Lo malo lo tiene mi cabeza, que vive una obsesión constante con que todo funcione. Se empeña en que me quede en el aburrido anaquel “rosa”, en el que nunca pasa nada, porque ahora me puso con lo “inalcanzable”. Cambiar de anaquel ayuda a tener una perspectiva más amplia de nosotras mismas. Podemos jugar tranquilas. Regresamos cuando el timbre suene y el recreo finalice. Si te gustó mi post escríbeme, y si te encantó y crees que le puede ayudar a alguien, me gustaría pedirte que por favor lo compartas. Muchas bendiciones y gracias por leerlo. Para leer más anécdotas personales que llevan mensajes positivos, dale like y sigue mi página de "mujer sin equipaje". Lugar: #Boquete Más historias en mi Blog http://www.mujersinequipaje.com ❤️😊❤️ #mujersinequipaje #emprendimientofemenino

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